LA TERAPIA EN LA PAREJA
Siempre me he considerado una persona de pareja. A lo largo de mi vida he tenido varias relaciones, y he descubierto que mi estado interno más pleno se encuentra cuando estoy en pareja.
Sin embargo, también he alcanzado niveles de felicidad estando solo, especialmente gracias al trabajo realizado en terapia. Al principio, las separaciones me enfrentaban a una soledad que no sabía gestionar. Me generaba ansiedad no tener un «otro» a mi lado, lo que inevitablemente me obligaba a mirar hacia dentro, enfrentándome con una versión de mí mismo que no me agradaba.
Con el tiempo y a través de este proceso terapéutico, aprendí a disfrutar de mi soledad y a ser feliz en ella, valorando tanto los momentos de introspección como el contacto humano con personas, familiares y amigos.
La terapia en la pareja: Abordando las heridas del pasado
Estar en pareja no siempre es sinónimo de tranquilidad. En una relación se juntan dos personas con sus virtudes y también con sus heridas infantiles. Desde la teoría del apego de John Bowlby, sabemos que el tipo de vínculo desarrollado con nuestra figura de apego (normalmente la madre) en la infancia determina nuestra manera de relacionarnos.
Existen cuatro tipos de apego principales: seguro, ansioso/ambivalente, evitativo y desorganizado. Estas dinámicas influyen en cómo reaccionamos ante situaciones frustrantes con nuestra pareja.
Es común que la pareja actúe como detonante de esas heridas no resueltas de nuestra infancia. Desde una perspectiva gestáltica, podríamos decir que esas heridas son gestalts abiertas, es decir, asuntos inconclusos que no fueron cerrados en su momento. Estas heridas surgen de necesidades insatisfechas, como la falta de cariño, comprensión, apoyo o respeto.
En muchas ocasiones intentamos cerrar estas heridas con nuestra pareja actual, pero este no es el lugar adecuado para hacerlo. Por ejemplo, si no recibimos reconocimiento de nuestros padres, podríamos buscar ese reconocimiento en nuestra pareja, pero esta necesidad no se puede llenar desde allí. Solo a través de un trabajo terapéutico especializado es posible sanar esas heridas y discernir qué aspectos pertenecen a nuestra propia historia.
Patrones de heridas y dinámicas en pareja
En las sesiones en terapia de pareja, es frecuente observar cómo las heridas de ambas personas se entrelazan y se retroalimentan, generando sufrimiento. Por ejemplo, una persona con herida de abandono podría necesitar atención constante, mientras que su pareja, con una herida de desconexión, podría percibir esta necesidad como una invasión, desconectándose aún más. Esto crea un ciclo doloroso donde ambos refuerzan las heridas del otro.
Otra dinámica común es la necesidad de ser «visto» o reconocido. Esta demanda puede ser percibida por la pareja como una forma de exigencia o control, generando defensas como la indiferencia o el menosprecio. Además, ridiculizar las emociones del otro es una conducta que también aparece, invalidando la forma única que cada persona tiene de vivir y expresar sus sentimientos. Este tipo de actitudes solo alimentan el conflicto y dificultan la resolución de los problemas.
Roles en la relación de pareja
Otra observación frecuente en terapia es el lugar jerárquico que cada persona ocupa en la relación. Eric Berne, creador del Análisis Transaccional, describe varios guiones de vida que suelen manifestarse en las parejas:
- Guion de sumisión: Uno de los miembros asume el rol de víctima y busca protección del otro. Aunque este guion es inconsciente, ambas partes contribuyen a perpetuarlo, sin que haya un culpable o inocente.
- Guion de dominancia: Uno de los miembros ejerce un rol de control o persecución, imponiendo sus decisiones u opiniones. Cuando su autoridad es cuestionada, surge inseguridad que puede traducirse en hostilidad hacia la pareja. Este tipo de relación suele ser tóxica y generadora de maltrato.
- Guion de aislamiento: En este caso, uno de los miembros ejerce control a través de la distancia emocional y la frialdad. Estas relaciones carecen de compromiso genuino, creando una dinámica disfuncional y muy dolorosa.
- Guion de protección mutua: Este es un modelo más sano, donde ambos miembros se acompañan y se confrontan constructivamente, permitiendo el crecimiento personal y de la relación. Aquí hay espacio para avanzar juntos desde la madurez y el respeto.
Reflexiones finales sobre la terapia en la pareja
Como seres gregarios, los humanos tenemos una necesidad intrínseca de establecer vínculos. Vivir en pareja es una extensión de esa naturaleza, aunque el camino no siempre sea sencillo. Las piedras en el camino son inevitables, pero también representan oportunidades de aprendizaje.
En mi caso personal, también he tropezado con estas piedras. Sin embargo, cada experiencia me ha dejado una enseñanza valiosa y ha contribuido a la persona que soy hoy, así como al hombre de pareja que quiero ser. Mirando atrás, puedo afirmar que cada vivencia ha valido la pena, pues me ha ayudado a crecer y a construir relaciones más conscientes y plenas.
¿Buscas mejorar tu relación de pareja? No tienes que enfrentar los retos en soledad. La terapia puede ser el espacio que necesitas para sanar y fortalecer tu conexión con tu pareja. Contáctame para agendar una sesión y dar el primer paso hacia una relación más plena y consciente. Estamos aquí para ayudarte.

