Antes de hablar sobre como tratar la ansiedad, me gustaría comentaros algunas pinceladas sobre cómo es este trastorno que tan extendido está en nuestra sociedad y en el tiempo que nos ha tocado vivir.

Durante años yo mismo sufrí este problema el cual me impedía realizar una vida normal y poder ser “funcional” en mi día a día. Particularmente mi forma de vivir esto que me ocurría se manifestaba desde el cuerpo en forma de un ahogo casi continuo a nivel respiratorio, no podía ver que mi diafragma estaba totalmente tenso, ocasionando con ello una inhibición respiratoria la cual no me permitía ver las cosas claramente, no había suficiente aire en mi organismo. Mi organismo estaba inhibiendo la respiración para no sentir aquello que no quería ver y sentir pero al mismo tiempo inhibía mi capacidad de sentir las cosas bellas, bonitas y agradables que también ocurrían.

A nivel mental la cosa no era mucho mejor, el miedo me tenía atrapado anticipándome a hechos o acontecimientos que ocurrirían en el futuro y que en mis fantasías siempre eran catastróficos. En muchas ocasiones además se complicaban con claustrofobia, obligándome a salir de una manera atropellada de un cine o del metro ya que los espacios cerrados me generaban mucha angustia y ansiedad.

Fue después de tiempo de trabajo personal y terapia que pude cambiar todo ese panorama y poder volver a ser una persona normal y tranquila que es donde normalmente me veo y me siento.

Por ello hoy puedo dar las gracias a la ansiedad ya que ésta fue el detonante para poder realizar cambios en mi vida, mi cuerpo como voz de mi ansiedad, me estaba manifestando que algo estaba ocurriendo y necesitaba cambiar, expresar y ponerle voz.

En mi modesta opinión la ansiedad es la voz del cuerpo que expresa o manifiesta algo que los gestaltistas denominamos “Gestalt inconclusa” es decir algún asunto inconcluso o no resuelto que está pugnando por cerrarse.

Nuestra sociedad vive de espaldas a nuestro cuerpo, vivimos desde nuestro cerebro más desarrollado, nuestro neo-córtex, sin embargo hay dos cerebros más a los cuales apenas prestamos atención, el cerebro límbico (donde se manifiestan las emociones) y el cerebro reptiliano (donde se encuentran nuestros instintos más profundos, conservación y sexualidad, por ejemplo).

Como decía antes vivimos de espaldas a nuestro cuerpo y escindidos de cuello para abajo, incluso inconscientemente no queremos saber que pasa más abajo de nuestro cuello, esto ya lo manifestaba hace ya muchos años Alexander Lowen, cuando manifestaba que tenemos miedo a sentir y yo doy fe de ello pues en mi consulta particular o grupal, son numerosos los casos del miedo que produce a muchas personas poder llegar a sentir su propio cuerpo.

Existen otro grupo de personas que viven tan en la mente que esa propia desconexión que existe entre su cabeza y su cuerpo produce esa misma ANSIEDAD pues es imposible vivir al margen de nuestro cuerpo porque lo queramos o no formamos parte de un TODO, donde MENTE, CUERPO Y EMOCIÓN van ligados inevitablemente; por ello en mi opinión puedo manifestar que cuando la mente abandona y desconecta del cuerpo es cuando aparece la ansiedad como síntoma y reacción a esta escisión mental/corporal/ emocional.

Definimos a muchas personas como nerviosas y ansiosas, sin embargo eso no forma parte del carácter, pues considero que las personas estamos orientadas de manera natural hacía el placer y el relax, no hacía el sufrimiento, el nerviosismo y la angustia, sin embargo el estress y la ansiedad están tan arraigados ya en nuestra sociedad y en nosotros mismos que ya forman parte de nuestro carácter, es decir se han convertido ya en ego-sintónicos con lo cual no lo vemos como algo anormal o distante, nuestro carácter nervioso o ansioso nos define ya como nuestra propia manera de ser.

Si interpretamos como antes decía el hecho de que la ansiedad es la voz del cuerpo que expresa una necesidad entonces no todo son malas noticias, pues es cuando todavía se puede hacer algo para poder poner solución. En mi opinión y coincido con Alexander Lowen, la ansiedad es común en personas que presentan un carácter masoquista o bien que tienen defensas masoquistas y os preguntaréis ¿que significa ésto?

Pues significa que son personas proclives a no poder expresar sus emociones como la ira, la rabia o la tristeza de una manera natural, si pudiéramos definir como energía la expresión de la emoción, ésta estaría estancada en un círculo que abarcaría desde el cuello pasando por el tronco para llegar hasta los genitales y en su punto concéntrico el diafragma, sin embargo esta energía estaría estancada y circulando pero no tendría salida ya que existe un bloqueo en el cuello para poder ser expresado y vaciado, quedando el diafragma totalmente bloqueado y tenso al no poder encontrar la energía un camino natural de salida.

Desde el trabajo bioenergético ayudo a las personas con ansiedad a poder dar salida a esa energía o emociones reprimidas fomentando ejercicios y desbloqueos favorecedores de la apertura corporal y expresión de la emoción reprimida bien sea miedo, rabia o tristeza.

Parecería que muchas personas tienen miedo a sentir, pues en sus fantasías si sintieran morirían, pero esa es la manera en la que nos interrumpimos nuestro camino hacía el placer, el placer de poder sentir nuestro cuerpo y de sentirnos a nosotros mismos, aunque a veces el sentir nos lleve a poder conectar con emociones duras de transitar, sin embargo cruciales a la hora de poder madurar y evolucionar como personas.

Santi Calvo

Terapeuta Gestalt, miembro titular de la A.E.T.G.

Terapeuta Psico-corporal integrativo I.P.E.T.G. (Alicante)