Terapia de Proceso Individual

Si te hablo desde mi experiencia, la terapia de proceso es un acompañamiento o una ayuda a la persona que se encuentra perdida, que sufre o bien que no tiene claras situaciones o emociones que le están sucediendo o viviendo de una manera que le genera desasosiego, inquietud o malestar.

Muchas personas sin embargo vienen a terapia no solo por estos sentimientos sino porque en su propio proceso vital quieren conocerse a sí mismos.

Al igual que yo cuando comencé mi proceso me di cuenta que no me conocía en absoluto que solo era lo que pensaba que era o lo que me habían dicho que era, sin tener un conocimiento real de quién era ya que no me sentía integrado.

Mi cabeza, mi corazón y mi cuerpo iban cada uno por su lado, mi sensación fue siempre de ser un pequeño barco de papel perdido ante un inmenso océano que era la vida.

Estas son las preguntas más habituales que nos hacemos durante el proceso.

– ¿Quién soy?
– ¿Por qué actúo como actúo?
– ¿Cómo he llegado a ser cómo soy?

Todas ellas nos llevan a la misma respuesta ¿me conozco? Mi respuesta profesional es que no nos conocemos nada o muy poco, no sabemos dónde poner límites o ¿a quién?.

Ya que en realidad no somos libres ya que la culpa nos impide actuar libremente, nos sentimos mal cuando nos expresamos desde nuestro ser más profundo por el temor a herir, a dejar de ser queridos, al temor a dejar de agradar etc.

La Terapia de Proceso Individual nos ayudará entonces a entender el cómo y el porqué funcionamos como lo hacemos, favoreciendo a la vez la expresión verbal y emocional de nuestras emociones más íntimas.

Tener una persona que nos acompaña en este proceso de autoconocimiento es importante para sentirnos mejores personas y para que nuestro potencial como seres humanos siga creciendo.

Poder ser guiado por una persona dónde se cree un espacio de confianza y de seguridad es crucial para poder sentirnos mejor, así como lo explico es tal cual como yo lo viví, te animo pues a que arriesgues en ello.