Desde hace tiempo tenía ganas de escribir un artículo donde pudiera combinar mi trabajo como terapeuta gestalt, enfocándome en cómo la técnica de la silla vacía en la terapia Gestalt con parejas enriquece una de mis pasiones: el acompañamiento de parejas en mi consulta de BiGestalt. Considero que la Gestalt es una herramienta fantástica en este campo, por varios motivos.

Lo primero para mí es la búsqueda de la autenticidad, y eso nace del contacto directo con el otro. En este caso, como facilitador, procuro que ambos miembros de la pareja puedan expresarse con naturalidad y comunicarse libres de juicios y condicionamientos. Esto es esencial, ya que sin esta libertad es difícil acceder a lo profundo. Poder expresar lo que normalmente se oculta o se reprime es liberador, y también transformador para la relación, llevándola a un nivel más consciente y maduro.

La técnica de la silla vacía y su uso en terapia de pareja

La silla vacía es, sin duda, una de las técnicas más conocidas de la terapia Gestalt. Proviene de las influencias que Fritz Perls, creador de esta corriente, tomó de Jacob Levy Moreno. Se utiliza para dar voz a emociones, partes internas o polaridades que normalmente están ocultas. En el contexto de la pareja, facilita el reconocimiento mutuo y el contacto emocional auténtico.

Cómo aplicar la silla vacía en las sesiones de pareja

Tecnica de la silla vacía en Gestalt

Es importante informar previamente a ambos participantes sobre el encuadre y el funcionamiento del experimento. Se trata de expresar algo íntimo o necesario, pero sin caer en la reactividad.

Explico esto con claridad, porque observo con frecuencia que cuando alguien reacciona impulsivamente a lo que dice su pareja, se rompe la posibilidad de escucha e integración. Por eso, sostener lo que se está sintiendo es clave, así como respetar los tiempos de trabajo.

Ambos deben estar sentados uno frente al otro, mirándose a los ojos (si pueden, o al menos intentarlo). Ya en esta disposición inicial, como facilitador, puedo observar mucha información sobre el estado de la relación. Una de las sillas será la activa (la que toma la palabra) y la otra será la de escucha. Estos roles pueden intercambiarse, para que ambos pasen por ambas posiciones.

Temas posibles a tratar:

  • Una emoción contenida
  • Un mensaje no expresado
  • Una parte que suele callarse
  • Un diálogo interno sobre un conflicto relacional
  • Un secreto

Criterios terapéuticos y cuidados

Como terapeuta, es importante mantener la equidistancia, es decir, no posicionarse a favor de ninguno de los dos y conservar la neutralidad. Acompañar sin forzar, respetando el ritmo emocional de cada uno, que puede ser muy diferente. El respeto mutuo es indispensable. No debe haber agresión ni violencia, y el terapeuta debe estar especialmente atento a que exista un mínimo vínculo de seguridad en la pareja. Si uno de los dos gana, la relación es la que pierde.

Reflexión final sobre la técnica de la silla vacía

La técnica de la silla caliente o vacía permite descubrir nuevas formas de verse, escucharse y reconocerse. Más allá de resolver un conflicto, abre las puertas al encuentro y al acercamiento profundo. En definitiva, es una invitación a seguir dialogando desde lo vivido en la sesión.

Santi Calvo – Terapeuta Gestalt
Miembro Titular, Supervisor y Didacta de la AETG
Terapeuta de pareja formado en el modelo Gestalt-sistémico-relacional.