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LA AUTOEXIGENCIA Y LA LIBERTAD A SER

Hace días que vengo pensando en la idea de escribir sobre la auto-exigencia ¿qué me lleva a ello? Creo que verlo últimamente tanto en mis clientes en terapia individual como grupal.

Y entonces me viene la pregunta ¿de dónde viene nuestra propia auto-exigencia? Pues probablemente de nuestra propia infancia. Imaginaros a un niño pequeño el cual está aprendiendo a ser, a expresarle libremente, a querer ser aceptado en toda su totalidad tal y como es; sin embargo en muchas ocasiones el entorno no nos da aquello que queremos que nos de, como por ejemplo afecto, respeto, aceptación o reconocimiento; es ahí donde se forja nuestra propia auto-exigencia, este concepto para mí sería el no valer por quien y cómo eres, todo lo contrario ya que lo que recibimos son reproches como por ejemplo «si no eres bueno no te querré» o «sino haces esto que te pido eres malo» y aquí cada uno de vosotros poner la frase que queráis.

Como decía es aquí donde se forma nuestra auto-exigencia y nuestro ego, que es aquello que creamos inconscientemente para poder ser aceptados y queridos  por los que queremos, me estoy refiriendo principalmente a nuestros padres o figuras parentales; es entonces que con el paso del tiempo ese ego se vuelve funcional, forma parte ya de nosotros y se adapta y amolda a las diferentes situaciones de nuestra vida.

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Sin embargo nuestro ego y nuestra propia auto-exigencia nos causan mucho sufrimiento en nuestra vida tanto con nosotros mismos como en nuestras relaciones personales familiares y de pareja, pues no nos permite vivir en paz ni con nosotros ni con los que queremos, pues no nos engañemos nuestra propia auto-exigencia también inevitablemente la volcamos hacía los demás sin remisión.

Hacer y ser son términos que en terapia son antagónicos o polares pues si soy me permito SER y no me exijo por ello, puedo aceptar lo que soy y lo que hay sin reprocharme por ello; en el hacer hay una obligación y una no-aceptación a ser, en el hacer hay mucha exigencia a ser algo que no soy y entonces no vale solo por el ser pues hay que hacer algo para poder ser y es entonces cuando aparece el sufrimiento.

Yo soy un gran conocedor de la auto-exigencia pues la he sentido en mis propias carnes. Recuerdo muchos momentos en los que no me traté ni miré bien por el simple hecho de estar cansado y no poder más, mi mente me decía «no puedes quedarte así» mis introyectos o creencias no me permitían relajarme y dejarme en paz.

La terapia Gestalt es una herramienta magnifica para poder ver cuales son esas creencias que están actuando ahí y poder ver el hecho concreto que no nos permite dejarnos en paz y en calma con nosotros mismos. Estoy hablando claro está de la propia aceptación de uno mismo y en definitiva de la libertad al poder ser uno mismo y quien eres en definitiva.

Santi Calvo

Terapeuta Gestalt,

Miembro titular A.E.T.G.